MANIFIESTO DEL
ESTADO DE DERECHO
Un manifiesto es una declaración pública de principios, ideas y propósitos que organiza y da sentido a una visión política o institucional, clarificando posturas y compromisos en torno a un proyecto de sociedad.
Este documento expresa de manera sistemática la visión doctrinal de la Academia Aristóteles sobre el Estado de Derecho, no como programa político inmediato, sino como compromiso intelectual y civilizatorio.
Principio rector
No es el poder el que debe ser temido,
sino el hombre que lo ejerce sin límites.
Por eso, este Manifiesto no confía en promesas,
confía en reglas;
no deposita su fe en líderes improvisados,
sino en instituciones que limitan al hombre
cuando ejerce poder sobre otros.
CONTENIDO
El orden de estos capítulos, responde a una lógica inversa a la de propuestas que colocan al poder por encima de la ley; aquí, la ley es el punto que legitima y limita el ejercicio del poder.
Preámbulo
Por qué las naciones fracasan cuando el poder no tiene límites
Capítulo I
Del Hombre y el poder
El poder existe, pero no es soberano: lo es la ley.
Capítulo II
De la Ley como límite del hombre que gobierna
La ley no es voluntad política, es orden racional.
Capítulo III
Del Estado
El Estado es instrumento, no dueño de la sociedad.
Capítulo IV
Del ciudadano
El ciudadano no es masa, es sujeto de derechos y deberes.
Capítulo V
De la justicia
Sin justicia independiente, todo régimen degenera.
Capítulo VI
De la corrupción
La corrupción no es un vicio: es una forma de traición institucional.
Capítulo VII
Del desarrollo
No hay desarrollo sin seguridad jurídica.
Capítulo VIII
De la política
La política sin Derecho es dominación y tiranía.
Capítulo IX
Declaración final
Sin Estado de Derecho no hay libertad, ni justicia, ni futuro.
El Estado de Derecho es:
El punto donde el poder se somete a la ley.
El límite contra el abuso.
La única garantía real contra la tiranía (de derecha o izquierda).
Este manifiesto no promete paraísos, promete reglas,
y eso, paradójicamente, es lo que hace posible el progreso.
Este manifiesto no ofrece consignas, sino principios que hacen posible un orden político, legítimo y justo.